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martes, 8 de febrero de 2011

Prefieren que mantengas tus ojos cerrados

"Mejor no los abras"-te dirán- "Es mejor que cierres los ojos. La verdad podría deslumbrarte". Suena a amenaza.

No tengas miedo de abrirlos. Mira a tu alrededor, contempla por primera vez dónde estás. Mira la realidad de la que estás rodeado. No permitas que nadie te diga lo que hay a tu alrededor. Ni siquiera permitas que yo te diga la miseria y la desesperación de la que estás rodeado. Juzga tú mismo y actúa en consecuencia.

Hay quien no quiere que mires. Quieren ser ellos los únicos con el don de la vista, para poder decir a los demás ciegos de qué está hecho el mundo. No temas por ellos. No son más que tú.

Todos tenemos ojos para ver. Usémoslos todos.

(Tsunami, un corto de Alberto González Vázquez)

Sed felices.

lunes, 24 de enero de 2011

Érase una vez...

En estos tiempos de crisis e hipocresía, con tantos problemas y tribulaciones acosándonos, conviene evadirse de esta realidad tan terrible y olvidarse por un momento de un futuro que cada vez se nos presenta más oscuro. Con este objetivo fue creada la literatura, para alejarnos de nuestro mundo y transportarnos a otros en los que los problemas no son nuestros y en ocasiones suceden hechos extraordinarios. Pues bien, con esa función he decidido contaros un cuento. Un cuento que ha perdurado durante siglos y sigue siendo todavía hoy el ejemplo más recurrente de cuento infantil: Caperucita Roja. Pero no esperéis la comercial versión del cuento que viene publicada en libros infantiles hoy en día. Por favor, soy Panmios, nunca penséis nada usual de mí. El final feliz, los personajes infantiles y la caperuza roja fueron añadidos siglos después de que Charles Perrault recopilase los cuentos populares de la Francia del siglo XVIII. Adaptaré libremente esa versión como si fuera la original, aunque obviamente hubo otras anteriores, pero se han perdido con claridad debido a su transmisión oral. Sin más preámbulo, comenzaré mi relato nada habitual con la fórmula habitual para hacerlo:

Érase una vez una niña que vivía en un pequeño pueblo con su madre. Un día, su abuelita, que vivía en lo profundo del bosque, se puso enferma. La madre de esta niña no podía desatender sus obligaciones en la casa, pero quería que la abuelita no pasase estos momentos sola. Así, envió a la niña para que cruzase el bosque con un poco de pan y leche para que se los diese a su abuelita y pasara la tarde con ella. Antes de que saliese, la madre advirtió a su hija:

-No te salgas del sendero trazado o podrías cruzarte con el malvado lobo.

La niña asintió, pero cuando se halló en el sendero se dio cuenta de que no hacía más que dar curvas. Así, la niña pensó que sería mucho más facil ir en línea recta. Atravesó el bosque olvidándose de los consejos de su madre y, como era de esperar, el lobo se cruzó en su camino.

-¿Cómo es posible que una niña pequeña como tú se interne en este bosque?-preguntó el lobo.
-Voy a ver a mi abuelita, que vive en lo profundo del bosque -dijo la niña, con la voz temblorosa por el miedo.
-¿Por qué tiemblas así, niña?
-Mi madre me dijo que los lobos son malvados.
-Me ofendes-gruñó el lobo-,
yo sólo pretendía ser tu amigo.

Y el lobo salió corriendo mientras caperucita se preguntaba si decía la verdad. No lo hacía, pues el lobo llegó corriendo hasta la casa de la abuelita antes de que lo hiciese la niña. Entró en la oscura cabaña en donde vivía la anciana y la mató clavando sus afilados dientes en su arrugado cuello. La sangre que manaba de su cuello perforado fue vertida por el lobo en una jarra de cristal. Después, cortó su vieja carne de anciana en finas rodajas y las puso en un plato. Dejó el plato y la jarra sobre la repisa de la cocina, se puso el camisón de la abuela y se acostó en su cama.

"Toc, toc", sonó la puerta de la cabaña de la abuela cuando la niña llegó.

-Pasa, querida-dijo el lobo imitando la voz carrasposa de la abuela desde su habitación.
-¡Abuelita! ¡Tu voz suena grave y áspera por la enfermedad! No te preocupes, te traigo pan y leche para que te pongas buena.
-Gracias, nietecita, pero no vengas a mi habitación todavía, pasa por la cocina. El viaje hasta aquí te habrá cansado, en la cocina encontrarás vino y carne para que repongas fuerzas.

La niña fue a la cocina y comió la carne. La encontró correosa y seca, pero siguió comiendo, pues tenía mucha hambre. También bebió el vino, y lo encontró agrio y denso, pero siguió bebiendo, pues tenía mucha sed. Cuando se hubo llenado y no quiso comer más, un gato negro se posó en el alféizar de la ventana y gritó:

-¡Sucia zorra! ¡Te has comido y bebido el cadáver de tu abuelita!

La niña, asustada por lo que había dicho el gato, corrió hacia la lóbrega habitación de su abuelita. Se echó a llorar en los pies de la cama de su anciana pariente y le relató al lobo lo que el gato le había dicho y le suplicó que le dejase quedarse en la cama con la que creía su abuela.

-Está bien-accedió el lobo-, pero antes desvístete. Tu ropa viene manchada del bosque.
-¿Y qué hago con la falda, abuelita?
-Tírala al fuego, ya no la vas a necesitar.

La niña obedeció. Tiró al fuego de la chimenea, que suponía la única luz de la habitación, todo lo que llevaba encima pues, una vez se las quitaba, el lobo siempre le decía que echase sus prendas al fuego ya que no iba a necesitarlas más. Así, cuando la niña estuvo totalmente desnuda, recibió el permiso para entrar en la cama con el lobo. Entonces, la niña notó algo extraño y dijo:

-¡Abuelita, qué de pelo tienes!
-Es para abrigarme mejor, querida.
-¡Abuelita, pero qué ojos tan grandes y amarillos!
-Son para verte mejor, querida.
-¡Y tus orejas, abuelita, qué largas son!
-Son para oirte mejor, querida.
-¡Abuelita, qué uñas tan largas tienes!
-Son para rascarme mejor, querida.
-¡Y qué dientes tan largos y afilados!
-¡SON PARA COMERTE MEJOR, QUERIDA!.

Y el lobo mordió a la niña tal y como había hecho con su abuela. Y mientras disfrutaba del éxtasis de tener esa carne joven llenándole la boca y esa sangre vivaz escapándosele de los dientes, quiso disfrutar más y se aprovechó sexualmente de la niña. Y así acabo esa desdichada niña desobediente, siendo devorada a la vez que penetrada por un malvado lobo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Espero que os haya gustado el cuento tanto como a mi mente perturbada. Si ha sido así, os recomiendo una película que recopila una gran cantidad de historias como la de Caperucita, que tratan de instigar en los niños de épocas pasadas el temor a esos nobles animales. Es algo antigua, así que no le tengáis en cuenta los efectos especiales porque pese a eso es genial. Se trata de "En compañía de lobos":


También supongo que podría recomendaros otra película de próximo estreno que, aunque excesivamente crepusculiana(¡el lobo es como un Edward2!), también trata el tema.

Y ya sabéis, niños y niñas, no desobedezcáis nunca a vuestras madres cuando os manden a llevarle pan y leche a vuestra enferma abuela.

¡Y sed felices!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Un apunte sobre la fiesta de la natividad del señor

Ya es víspera del día de Navidad, y no sólo en el Corte Inglés. Y a mí me sigue causando la misma reacción que los últimos tres o cuatro años: indiferencia. Debo de haber perdido el espíritu navideño. Supongo que tiene que ver con que todo es un teatro gigante montado en torno a una festividad religiosa mediante la cual los grandes comercios pueden lucrarse. Nunca me han atraído especialemente, pero en los últimos años menos aún los adornos, las luces, las cenas de navidad, los regalos, los villancicos. En fin, me parece todo muy absurdo y muy superfluo. Pero de entre todas las cosas que la Navidad trae consigo lo que más me interesa y me asombra son los anuncios de perfume. Son esos anuncios abstractos y sin sentido que pueblan nuestros televisores durante todo el año, aunque en navidad se multiplican, respondiendo como reflejo publicitario a la necesidad del perfume como regalo recurrente cuando no sabes qué regalar a un pariente lejano. Estoy seguro de que mentes más lúcidas podrían desarrollar tesis doctorales sobre el tema, pero no conozco a nadie que lo haya hecho, probablemente por tratarse de un tema banal y estúpido que no le importa a nadie. No obstante, yo voy a disertar sobre ellos. Lo primero que me asombra de estos anuncios es que probablemente sean los únicos que no reflejan ni una sola cualidad del producto anunciado. Es decir, no he visto a ningún anuncio de perfume que diga: "este perfume huele bien". ¿Por qué? ¿Por qué sustituir esto por paisajes oníricos y escenas absurdas o tíos y tías buenas restregando sus cuerpos perfectos entre sí? Porque esos son los dos tipos de anuncios de perfume que existen:

1-Los absurdos. Unos anuncios que muestran paisajes imposibles y una sucesion de escenas imposibles e inconexas que en ningun momento tienen nada que ver con el perfume, pero el diseño del frasco que contiene la fragancia probablemente encaje en el mundo de fantasía que nos ha descrito el anuncio. Siempre me he preguntado cúando un creativo publicitario creyó conveniente que lo mejor para anunciar un pefume es que el espectador no tenga ni idea de lo que está viendo hasta que vea el logo del perfume o su envase. No sé, me imagino la escena:

Señor Gucci: Buenos días, mi legión de publicistas, el otro día traté de comprar una isla del Caribe con palmeras de oro pero no me quedaba dinero suelto, de modo que he considerado que no soy lo suficientemente rico. Para solucionarlo crearé una línea de perfumes ¿Cómo podrían ser los anuncios?
Creativo Publicitario 1: Perfumes...pues...supongo que podríamos mostrar como una mujer al ponérselo consigue al hombre de sus sueños...
Creativo Publicitario 2: O también podríamos mostrar como una mujer semidesnuda corre por el universo a lomos de un rinoceronte desbocado hasta que impacta con un árbol flotante que se encuentra en medio de la nada mientras pasamos a cámara lenta y suena una música trepidante de piano.
Creativo Publicitario 1: ¡Pero eso es absurdo! ¡No tiene nada que ver con un perfume! Por cierto, ¿aquí no huele a porr...?
Señor Gucci: ¡Fantástico! ¡Es una idea sencillamente genial! Creativo Publicitario 2, quedas ascendido a Creativo Publicitario 1.

2-El segundo tipo de anuncios son los que usan el atractivo de sus actores para vender. Explotan el mundo sexualizado en el que vivimos y tratan de vendernos la idea de que si usamos la fragancia nos ligaremos a un tío o una tía como los del anuncio. En ellos se suele ver a En la práctica no consiguen engañar a nadie y sirven para que modelos de cuerpo perfecto totalmente inexpresivos añadan a su currículum "soy actor" cuando no tienen ni idea de interpretación.

Con ambos tipos de anuncios, prescindibles ambos, nos bombardean en estas fechas. Y en cantidades industriales. No creo que exista una gama de olores tan amplia como para la cantidad de perfumes que hay. Estoy seguro de que debe haber algunos que se repitan. Supongo que la cantidad de anuncios seguirá aumentando, pues siguen sacando nuevos perfumes cada año. Bueno, no exactamente. Sacan un perfume nuevo y en el anuncio pone "nueva fragancia", pero al año siguiente sigue teniendo el mismo adjetivo de "nueva". Debe haber "nuevas fragancias" que llevan siendo nuevas desde hace años. Supongo que la edad de los perfumes se cuenta como la de las estrellas, de modo que, comparado con la edad de una enana blanca, un perfume que lleva cinco años en el mercado sigue siendo nuevo.

En fin, tras estas divagaciones difusas como un perfume en un ambiente enrarecido por el pedo de un mono borracho(sirvo para creativo publicitario, ¡hurra!), pasemos a lo que todos esperan de una entrada de navidad: villancicos. Villancicos seleccionados por mí, así que no esperéis nada especialmente navideño y convencional. Estos son:











¡Feliz día de los regalos a todos!
¡Sed felices!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Presentancion con P de Panmios



No hay mejor modo de presentarse en un blog que de esta forma, y estoy seguro de que Alex al menos coincidirá conmigo. Pues eso, soy Panmios, señor de la enferma tierra de las montañas de papel, allí donde los seres legendarios tienen forma y el caos se adueña de cuanto existe. Un lugar que, para abreviar, suelo llamar "mi habitación", o algo similar. Desde hoy comienza mi modesta aportación a este hermoso proyecto común.

Me vuelvo a remitir a mi introducción porque hoy algo me ha recordado a V de Vendetta, ese cómic de mi divinizado Alan Moore que fue llevado al cine con una adaptación en cuya valoración no entraré. Lo que me ha recordado esa grandiosa obra fue una noticia que hablaba sobre una junta estudiantil que acabó de forma brusca debido al ataque imprevisto de uno de los asistentes, el cual comenzó a pegar tiros a diestro y siniestro, aunque sin mucha puntería, pues todos salieron ilesos. Esto sucedió en Estados Unidos, de forma que no podía acabar de otra forma: la policía entró y acribilló a balazos al alborotador.

"Muy bien"-diréis, oh perspicaces lectores, si es que existís-"¿qué tiene que ver eso con V de Vendetta?". Pues bien, la reminiscencia a V de Vendetta viene cuando el hombre, antes de iniciar el tiroteo, se dedica a pintar un círculo rojo con una V en su interior, símbolo inequívoco de la obra de Moore.

Miradlo aquí:



Esto me hace disertar sobre dos reflexiones:

La primera es que el cómic de Alan Moore, pese a su carácter poco notorio y a los años que han pasado desde su publicación, ha tenido la repercusión transgresora que el autor buscaba. En algún lugar leí que Moore buscaba que su cómic traspasase las barreras de su medio y alertase a una sociedad dormida sobre el peligro de la insensibilidad y la falta de crítica a la política. Bueno, tenemos una sociedad mayoritariamente adormecida, pero los sectores más críticos y "despiertos" han abrazado la obra y la simbología de ese cómic, amplificada por su inclusión en el terreno cinematográfico, y la han hecho suya, y eso es algo positivo a mi entender.

La segunda reflexión se deriva de la primera y ya entra en lo que no sería positivo para mí y es que estos sectores se identifiquen con una acción como el ataque violento a una junta escolar. En estos años en los que la crisis financiera tiende a volcar las cosas hacia el lado más conservador y autoritario hacen falta idealistas revolucionarios que luchen contra esto. Haré propaganda política, pues al fin y al cabo esta entrada gira entorno a V de Vendetta, que es una obra marcada por los tintes políticos, y hablaré de anarquía. En V de Vendetta lo que busca V, el protagonista, en todo momento no es ascender al poder, ni siquiera dárselo a nadie más, sino anularlo. [SPOILER on]De hecho, tanto la película como el cómic acaban sin que se haya establecido poder alguno.[SPOILER off] Ese anarquismo idealista es el que creo que es necesario. Ese es el que está desaparecido actualmente. Los únicos que se adhieren a esta causa hoy en día son perroflautas fumados y punkarras desfasados, jóvenes que desconocen totalmente lo que significa la anarquía en su totalidad, y una clase peor: la de los vándalos callejeros que confunden la anarquía con la falta de orden e imponen la destrucción y el caos como única alternativa ante la injusticia. Sólo queda una pequeña parte que realmente sea consciente de cuál es la auténtica lucha de la anarquía: algunos anarquistas de la vieja guardia, ancianos ya que han visto tiempos en los qué la anarquía aún era joven y se podía casi tocar; y algún que otro joven que llega a conocer la anarquía desde un punto de vista no convencional y manido, sin que parezca una simple marca comercial.

En fin, y dejando esas reflexiones ahí flotando me voy. Aclaro otro par de cositas: no soy un anarquista, sólo pienso que es necesario un espíritu revolucionario que trate de suprimir el poder. Supongo que tengo fe en la anarquía sin creer en ella. Pienso que es demasiado perfecta para que el hombre desde su imperfección sea capaz de aplicarla, pero debe haber personas que intenten suprimir al poder, y desde luego que me gustaría y haría cuanto pudiese por ser uno de estos.

La otra cosa es que esta entrada es bizarra. Mis posts no estarán llenos de filosofía, crítica social y política. Mis pensamientos me han llevado hasta aquí cuando yo solamente pensaba presentarme en esta entrada, pero una vez en este punto ya no me siento capaz de borrar lo escrito. Prometo que mis proximas entradas abordarán temas mucho más banales y poco trascendentalistas, que al final resultan ser siempre los más divertidos y gratificantes.

Ale.

¡Sed felices!